Definitivamente me gustaban mucho más las Navidades cuando era pequeño. Tampoco digo que no me gusten, es una oportunidad para ver a la familia y a los amigos, pero hay demasiados excesos: comida, compras, más comida…

Este año hice un repeat de las Navidades pasadas y pasé la Nochebuena en Zamora y la Nochevieja en Madrid. También volví a tomar las uvas en Sol… a dónde llegamos 5 minutos antes de las Campanadas.
Y para hacer el repeat completo, también comenzamos en el año en el mismo bar australiano, al que siguieron la música de los ’80, los juegos de atrevimiento y un fin de fiesta un tanto extraño en un piso con una alta representación zamorana.
Y como el año pasado no he debido ser muy bueno, los únicos regalos materiales que he recibido ha sido un Clone Trooper cabezón de Star Wars y una peli cortesía del amigo invisible.
De los regalos no materiales, no me quejo… así que espero que 2009 sea, al menos, igual que 2008 en ese sentido